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Historia - Historia | Parte 4
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Historia | Parte 4
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• En los primeros años, la colonia no tuvo médico. El arte de curar se ejerció en base a libros traídos de Suiza referidos a cualidades curativas de plantas medicinales.

En 1868 arribó a San Jerónimo el Dr. José Amacker, oriundo de Brig, quien realizó una destacada labor como primer médico instalado en el lugar.

A fines de 1873 apareció una epidemia de viruela que se repitió en 1888 y 1902 causando muchas víctimas. Una epidemia grave y asoladora fue el "cólera morbus" que en 1868 dejó un saldo de 80 muertos en, aproximadamente 40 días, cuando el Dr. Amacker no había llegado aún a la colonia. El gobierno mandó al Dr. Robert Borter para atender la emergencia. En esas circunstancias tan dolorosas el Padre Tewes se convirtió en el gran sostén espiritual y moral de la población.

Al cabo de 18 años (1886) dicho flagelo retornó con similares características. Azotó por meses la colonia ocasionando 130 muertos sobre una población de 500 personas.

El Padre Niemann junto al Dr. Amacker llevaron el alivio corporal y espiritual a aquellos castigados colonos de San Jerónimo que, ante tanta desgracia sintieron desfallecer sus fuerzas de lucha y trabajo. Sin embargo no se amilanaron. El Padre Niemann los contuvo asegurándoles un porvenir venturoso de trabajo y progreso, lo que les dio nuevas energías para continuar en la diaria tarea de construir la colonia.

• Como dijimos anteriormente, la colonia de San Jerónimo estaba instalada en una extensa planicie. Existían muy pocos árboles en ella. Para proveerse de madera, ya sea para construir casas, leña, postes para cercos, etc, los colonos debieron internarse en los montes mas cercanos. Allí merodeaban "indios" y "gauchos matreros". Era un peligro penetrar en ellos solo y sin su "Vetterlis" (Fétterli) fusil de origen suizo que los colonos trajeron con sus pertenencias. Se adentraban en carros, de a dos ó mas familias, para defenderse de cualquier agresión. Sin embargo muchas vidas quedaron en aquellos lugares producto de hechos trágicos. A pesar de estos sucesos ninguna "colonia madre" sufrió la invasión del indio.

• Los colonos valesanos de San Jerónimo se involucraron en hechos políticos ocurridos en la provincia de Santa Fe. Tal el caso de la asonada de diciembre e 1867 donde tuvieron activa participación apoyando al comandante de los "Lanceros del Sauce", don Nicolás Denis, principal responsable de la misma en Santa Fe. Junto con los indios marcharon hacia la capital con sus "Vetterlis", indignados por la ley de matrimonio civil impulsada por el gobernador Oroño.

Este acontecimiento más otras situaciones políticas provocaron la renuncia del gobernador y los responsables del motín se sometieron a las nuevas autoridades las que acordaron una amnistía a las personas comprometidas en el hecho.

Asimismo, en 1893, estalló una revolución popular contra el gobierno de Santa Fe, ante la sanción de un impuesto sobre el cereal cosechado que afectaba económicamente a los colonos. Los de San Jerónimo, Humboldt y Esperanza marcharon hacia Santa Fe demostrando su resistencia y malestar hacia lo que consideraban injusto.

• La primera institución organizada de San Jerónimo fue el Tiro Suizo Internacional, en el año 1872, que congregó a valesanos de la colonia en la ancestral práctica del tiro.

Esta entidad levantó su stand en la parte Noroeste del pueblo, donde actualmente se encuentra el Museo Comunal "Lorenzo Bodenmann". Al cabo de unos años este edificio resultó pequeño para esta actividad trasladándose a otro que se construyó en las afueras del pueblo en su sector E. A posteriori se transformó en Tiro Federal Argentino.

Pasando los años, numerosas asociaciones de carácter filantrópico, cultural, religioso, deportivo y rural se fundaron en la localidad entre las que se encontraba la Sociedad Filantrópica Suiza Helvecia fundada el 3 de octubre de 1897, actualmente Asociación Mutual Suiza "Helvetia".

Como calafón podemos decir que en la segunda mitad de 1868, consolidadas las colonias de San Carlos, don Enrique Wellerweider y Rodolfo Gessler, apoderados de la empresa colonizadora de Beck y Herzog, secundados por don Santiago Denner, iniciaron una nueva etapa en el proceso de colonización. Así nacieron dos nuevas colonias: la de Humboldt al N de la de San Jerónimo y Las Tunas al O de la misma, en terrenos que habían sido de Foster (campo Las Tunas).

La novedad en este proceso consistió en la sustitución de "el tercio" que cada colono debía entregar a los administradores, por la "venta" de las concesiones a los colonos radicados en Esperanza, San Carlos o San Jerónimo. Esta última pareció crecer por todos lados con el asentamiento de familias valesanas (ya de San Jerónimo o venidas de Suiza) en las colonias de Humboldt, San Carlos Norte, Santa María Norte, Las Tunas, sus vecinas que se mantuvieron unidas al "centro natural" que fue la colonia valesana de San Jerónimo.

Esta gran familia aglutinada en el centro de la provincia de Santa Fe, comenzó su etapa de expansión hacia otras comarcas, sobre todo Oeste y Norte de la provincia, desprendiéndose de la colonia madre San Jerónimo. En su sangre y sus corazones llevaron sus costumbres, su religión, su idioma, su música y canto, como sello indeleble que los identificó como hijos del Valais que, en tierras santafesinas, forjaron sus vidas y un venturoso devenir para el país que los acogió tan generosamente.

María del Carmen Jullier



 

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