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Cementerio - La organización física general del cementerio
Indice del artículo
Cementerio
La colonia de suizos valesanos de San Jerónimo Norte
La organización física general del cementerio
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3.1 La organización física general del cementerio

En el cementerio de San Jerónimo Norte, actualmente, es posible visualizar una forma correspondiente a los valores condicionantes de la tradicional fe católica decimonónica, la cual ha tendido a la búsqueda de una atmósfera silenciosa y de recogimiento sacro para estos sitios en general y a establecer en la resolución arquitectónica líneas principales de solemnidad y monumentalidad en los edificios fúnebres. Este cementerio se desarrolla merced a una composición regulada por un trazado rigurosamente geométrico en el cual predomina lo construido, lo artificial, por sobre los espacios libres destinados a recibir las sepulturas por inhumación. Los panteones individuales destinados a los integrantes de una familia compartiendo los parentezcos sanguíneos o políticos, se insertan con formas arquitectónicas independientes en sí mismas, aunque sucesivamente dispuestas en conjuntos lineales.

Los principales edificios originaron una línea paralela al poblado que asume una condición de monumentalidad en cuanto a la síntesis espacial y unidad compositiva difícil de encontrar en otros lugares, caracterizados por un desenfrenado individualismo de las construcciones funerarias que ha impuesto un enfático formalismo dentro del eclecticismo propio de los cementerios decimonónicos. La estructura esencial de la organización física del cementerio en estudio es un cuadrilátero dividido en cuatro sectores por las dos calle más anchas, las cuales se intersectan frente a los panteones de Salomón Jullier y de Federico Zurbriggen, considerados por vox populi como los fundadores   de esta nueva imagen edilicia funeraria.

Cada uno de los sectores de dimensiones distintas, contiene sepulturas combinando las ideas de túmulo individualizado con una placa vertical, semejante a las antiguas estelas funerarias griegas, con la de panteones aislados, ya sean edificios monumentales o como volúmenes menores más simples y estructurados según la cantidad de nichos superpuestos que contengan. La característica actitud de recogimiento y clausura dentro de los límites físicos en San Jerónimo Norte no se aplica fielmente puesto que la línea fronteriza del sector que enfrenta a la zona urbanizada, se torna permeable a la vista y al acceso peatonal entre la sucesión uniforme de modernos panteones de reducidas dimensiones y el sector destinado al acceso y permanencia de los vehículos. La parte más antigua del cementerio la conforma también el perímetro del campo santo que se aísla por una yuxtaposición de panteones y galerías de nichos de diversa factura cronológica. Este cierre continuo remite al modelo imperante en la mayoría de los cementerios tradicionales donde las tumbas se apoyan y forman por sumatoria el límite físico que divide la ciudad de los muertos del entorno circundante: la campaña o la ciudad viva, según sea la ubicación en que se encuentra actualmente.

3.2 Consideraciones paisajísticas del conjunto arquitectónico

Desde el examen visual, el cementerio de San Jerónimo Norte cualifica el paisaje de llanura que lo rodea. Con su silueta recortando el firmamento, configura un último plano contundente en la perspectiva de la calle que une en un eje rectilíneo los conjuntos de puntos focales plaza - iglesia - cementerio. De este modo, las bóvedas de la necrópolis se proyectan al espacio urbano como puntos focales prominentes en el cierre de la calle Belgrano, caracterizan la línea del horizonte del poblado y dan singularidad a la percepción de la masa urbana. El paisaje urbano del poblado se enriquece con una fuerte sensación de encuentro entre los edificios destinados a albergar la vida y la muerte en una medida que no excede los principios de la escala peatonal conteniendo la sugestión de una dirección importante de movimiento. En similitud a las civilizaciones agrarias de la antigüedad, este cementerio guarda una relación orgánica con la ciudad por ser una referencia obligada, al igual que el templo, de las conductas sociales que rigen al conjunto formado por la ciudad física y su gente.

Éste es el punto de referencia y de identificación del poblado con sus ancestros por lo que el cementerio, con su emplazamiento estrechamente ligado a la configuración de la trama y de la textura urbana, asume la unificación de los significados de individualidad lugareña, incluye las vinculaciones espaciales del objeto con el observador y con otros objetos, a la vez de relacionar en forma práctica o emotiva ambos términos de la correspondencia.

Desde la estética del paisaje construido, se refuerza el carácter inclusivista de la arquitectura del cementerio de San Jerónimo Norte pues permite una lectura intelectiva del espacio ritual de cada sepultura, de los vínculos de sacralidad establecidos entre las estructuras físicas, de los símbolos religiosos que coronan cada templete en movimiento estático de expansión hacia su entorno mediato, del privilegio de la inteligencia de concebir en la imaginación y en conformar en la construcción la certeza de la muerte y su significado espacial. En su armonía ecléctica, el grupo funerario funciona como otro de los hitos   locales y, al tener historia y significado como entidad en sí misma, su valor en los niveles de reconocimiento, de ubicación en la herencia comunitaria sobrepasa la idea de lugar, de topos. Antes bien, es un elemento que caracteriza el paisaje urbano, se incorpora en los datos visivos de la ciudad y forma parte del inconsciente colectivo de la comunidad que le dio origen.

La valía de este paisaje no es en los tiempos actuales aquella que tenía la comunidad de aquel entonces que hizo posible concretar este particular paisaje de arquitectura funeraria. Las conciencias, las influencias y soportes sociales, las interpretaciones mágico-religiosas cambiaron a lo largo del siglo XX, mas las obras permanecen inmutables frente a los cambios, indiferencia o negación de la comunicación del signo y significado dentro del escenario urbano. Los interrogantes se enfocan, entonces, en cómo se desea relacionar la apreciación de la existencia real del cementerio frente a la ciudad.  Ya sea por la destrucción del corpus físico de la idea decimonónica de la muerte y la soledad de los deudos, ambivalente y condicionante en grado sumo, o bien, apelando a la concientización ciudadana para su conservación ante los cambios de una sociedad que aspira a generar el no lugar   para la diferencia individual que constituye y distingue a la persona humana.



 

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